sábado, 17 de diciembre de 2016

Y LLEGÓ LA NAVIDAD A LA CASA

Efectivamente, como todos los años y cada año una vez, se han reunido este viernes, 16 de diciembre, a las 14:00,  socios y simpatizantes de la Casa de Ceuta en Cádiz para celebrar, según la costumbre arraigada desde hace una veintena de años como mínimo en nuestro país, la llegada de la Navidad de una manera más o menos formal. Con este propósito, alrededor de medio centenar de integrantes de este colectivo acordaron reunirse en el Club Naval de Oficiales, ubicado en San Fernando, desplazándose los comensales hasta el lugar del evento por sus propios medios. Las óptimas instalaciones del referido Club lo hacen idóneo para celebraciones de esta índole.
Aunque la meteorología se mostraba un tanto inquietante, los participantes acudieron con meritoria puntualidad. En esta ocasión, al contrario de la edición del pasado año, no se había programado la actuación de ningún grupo de los que interpretan las clásicas "zambombas" de esta provincia de Cádiz, lo que no fue óbice para que, a los postres, tras las palabras de agradecimiento por la asistencia y de felicitación por las próximas fiestas del presidente de la Yeza, algunos miembros de la asociación entonaran villancicos clásicos ceutíes, aunque poco conocidos por la mayoría (quizá por la dificultad de su ejecución), pero originales de la ciudad de Ceuta, a petición de los asistentes, que corearon con entusiasmo el estribillo "amor, amor divino, amor, amor sincero, nosotros les deseamos felices pascuas y año nuevo....". Una vez terminado lo anterior, se siguió con villancicos conocidos por el gran público de, al menos, el sur de España, entre el regocijo propio de estas ocasiones, sin que faltaran algunos pases de baile por parte de los mas animosos (casi siempre los mismos), ávidos por poner en práctica lo aprendido en el taller de baile, que para algo se esfuerzan en ello.

Como colofón del acto, antes de que se disolviera la concentración, la foto de familia o de grupo, para conservar memoria gráfica de la ocasión, que siempre merece la pena. Una vez acabada la sesión fotográfica, las felicitaciones cruzadas entre socios e intercambio de buenos deseos, recordando no obstante  los miembros de la directiva a los asistentes, la siguiente cita del martes 20 para la "Polvoroná". Hasta otro año, si Dios nos lo permite.